Mi rama
La rama que asoma entre las piedras, la que sobresale en el muro de hiedra, la que toma lo que da el sol a la mañana, la que aguarda en las noches estrelladas, la que escucha el sonido de los barcos hasta que pasan y ya no se oye nada, la que se alegra cuando obtiene tu mirada, la que disfruta, aunque esté inmovilizada. Sabe que vengo a verla cuando puedo y que deseo lo mismo que quiere ella. Sabe que deja en mí una huella cada mañana cuando la veo relajada. Yo la miro y ella ve al hombre que pesca, y aunque parezca que nadie tiene nada, yo tengo el gusto de verla mientras mira; ella tiene al hombre y el hombre su carnada. En este día de calma y abundancia de sol, acantilado y esperanza, el hombre saca un pez y ella lo mira, y el pez ahora cuelga de la tanza. Yo solo escribo lo que veo, lo que percibo y lo que me hace falta. El hombre tal vez coma lo que pesque y yo tal vez aprenda de la rama. El viento aleja la canoa que sostiene al hombre sobre el agua. Yo ya no pue...






