Diario de un mundo que se extinguió ayer
Anteayer
Esta es la cuarta vez que lo vivo, papá. Por lo que sé que es inminente. Aprendí a reconocer el día previo. No soy yo quien está pendiente del color del cielo o del nivel del mar; lo percibo, no lo puedo evitar. Es el cuerpo quien lleva la cuenta. Además, lo noto en las miradas de los demás chicos, aunque no se hable de eso. Nunca se habla de eso.
¿Por qué no nos permitieron permanecer juntos en el mismo espacio temporal? ¿Qué sistema ideó esto de separar a los adultos y a los niños?
Este loop descendente en el que estamos inmersos, este experimento... ¿Qué investigan? Sea lo que sea, otra vez salió mal. Estuvo más cerca, pero salió mal. No llegaré a conocer a mamá. Tengo seis años y hace noventa y cuatro que escribo este diario. No queda más tiempo, papá. Ayer será el día.


Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por comentar