El observador



Camino por el costado del mar, entre piedras y desniveles. Oigo pasos, pero no me doy vuelta. Me siento observado, pero no me preocupa. Estoy demasiado en mi mundo.

Como por arte de magia, me convierto en el que observa. Veo a un señor grande, con aire nostálgico, pero con semblante seguro. Camina con calma. Mira a su alrededor. Parece conectado con el paisaje. Por momentos, me da la sensación de que se detiene a agradecer. Sé que sabe que lo observo, pero no le importa. Está seguro de lo que hace.

Saca de su mochila un cuaderno y una lapicera, y se sienta debajo de un árbol a escribir. Se le pasan las horas y no le importa.

Cuando sea grande, quiero ser como él.

Comentarios

Publicar un comentario

Gracias por comentar

Entradas populares